Aquello que el cortador no debe mostrar

Todos los cortadores, cuando vamos a un evento, intentamos que el punto de corte quede lo más atractivo posible. Se llevan multitud de artilugios: un mantel con nuestro nombre, platos artísticos, unos cerditos en miniatura, incluso hay quien lleva hasta un flexo para tener su propia iluminación.

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El llevar más o menos artilugios es decisión de cada profesional, todo depende de cuál sea nuestro objetivo. Me atrevería a decir que todo tiene cabida si nos ayuda a conseguir dicho objetivo. Hay cortadores para todos los gustos, por ejemplo, hay cortadores que prefieren desatacar su destreza en el corte, otros se centran en cuidar más la presentación haciéndola más atractiva. Y frente a estos dos tipos de cortadores, tenemos a aquellos que ponen especial énfasis en la velocidad de corte, y para conseguirlo prescinden de adornos y filigranas, y optan por llenar la mesa de platos de jamón a una velocidad de vértigo.

El consejo es el mismo para todos los cortadores: una vez preparada nuestra mesa, nos alejaremos de ésta y simularemos el ‘paseo’ que los invitados harán hacía ella. De esta forma conseguiremos tener el punto de vista del comensal y rápidamente veremos qué nos gusta y qué no: una composición no alineada, un soporte descentrado, algún pequeño resto sobrante de la limpieza del jamón, utensilios que hayamos usado para la limpieza de la mesa, el maletín de los cuchillos, nuestra ropa o incluso la caja de los jamones. Con este simple gesto, verificaremos que todo está perfecto y los comensales quedarán fascinados.

Estos pequeños detalles y los no tan pequeños son los que nuestros alumnos aprenden en nuestros cursos de formación, detalles que diferencian a un cortador de un cortador profesional.

Escuela Internacional de Cortadores de Jamón

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